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Rescatamos un reportaje del 2007: El Getxo Rugby Femenino, 28 jugadoras por convicción

A continuación mostramos un reportaje correspondiente al año 2007, producido por Euskal Etxeak, número 78.


El Getxo Rugby Femenino: 28 jugadoras por convicción

Taldean jokatzen diren kiroletatik, errugbia da, beharbada, jarraitzaile gutxien dituenetakoa eta, beraz, komunikabideetan islada txikienetakoa duena eta baliabide ekonomiko apalenetakoak dituena. Horri eransten badiogu nesken taldea dela, are larriagoa da arazoa. Hala ere, Getxo Rugbyko neskak ez dira kikiltzen eta duten gogo eta kemen guztia ipintzen dute ahalik eta sari eta txapelketa gehien irabazteko.

Es necesario un gran espíritu de convicción para practicar un deporte poco conocido, en el que tampoco abundan los equipos masculinos que destaquen en el País Vasco, con la excepción del Biarritz Olympique de Biarritz. En esta temporada 2006/07 las jugadoras del Getxo Rugby femenino han sido campeonas del torneo a 10 celebrado en octubre de 2006, y han quedado segundas en la Liga vasca, detrás de las del Gaztedi de Vitoria-Gasteiz. En la temporada anterior, ambos equipos se intercambiaron los puestos y, por lo tanto, son los que pueden competir a nivel estatal por la Copa de la Reina.

El equipo de rugby de Getxo está compuesto por 28 jugadoras, mayoritariamente vizcaínas y con profesiones tan variadas como la medicina, farmacia, psicología, secretariado o que, de momento, simplemente son estudiantes. Sus edades van desde los 17 a los 35 años. En los últimos diecisiete años, han pasado por el equipo femenino alrededor de cincuenta chicas, formadas en la cantera y residentes en el municipio de Getxo. Un gran número de jugadoras de este equipo femenino ha formado parte de la Selección de Euskadi. También algunas de ellas han sido convocadas para acudir a competiciones formando parte de la Selección Absoluta Femenina y seis de sus jugadoras han sido internacionales con la Selección Española.

Pensando en el futuro, el Getxo Rugby Femenino ha puesto en marcha una escuela femenina de categorías inferiores, ya que entre sus objetivos está el de fomentar el rugby femenino en su entorno y consolidarse entre los cuatro mejores equipos femeninos del Estado, con el fin de conseguir un mayor nivel de competitividad.

En estos momentos, el Getxo se encuentra con una serie de problemas que intenta resolver, como son: la falta de jugadoras que implica la existencia de una única categoría, teniendo que disputarse los partidos con jugadoras de muy diversas edades con las diferencias que conlleva; la falta de competitividad en Euskadi y los pocos recursos económicos con los que cuentan para sus desplazamientos a otros puntos del Estado.

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De ahí que desde el club destaquen principalmente dos tipos de necesidades: las de carácter competitivo y las de índole formativo. Y en este sentido, señalan la necesidad de una mayor repercusión en los medios de comunicación, mayores recursos económicos y una mayor implicación de las instituciones públicas.

En su palmarés hay que destacar que en los últimos doce años han logrado ser en once ocasiones campeonas de la Liga Vasca. La temporada 2000-2001 estuvo plagada de logros: ganaron el campeonato de España, la Copa de la Reina y, además, les otorgaron el premio Emakunde (Instituto Vasco de la Mujer).

Maite Mendiguren “El rugby no es un deporte duro sino de contacto”

Licenciada en Historia y con un postgrado de Documentación y Patrimonio, Maitane Mendiguren, capitana del equipo desde hace un año junto a Alba Estanyol, comenzó en el Getxo a los 16 años. “Antes había practicado gimnasia rítmica, pero al finalizar la etapa escolar era necesario federarse para continuar y como no era lo suficientemente buena… En el polideportivo de Fadura, donde entrenábamos, descubrí el rugby. Nos encontramos con las jugadoras del Getxo y nos animaron a formar parte del equipo. Nos quedamos dos”.

Maitane Mendiguren rechaza de plano el calificativo de deporte brusco o duro con que se etiqueta en general al rugby. “No se busca la violencia, es un deporte de contacto. El objetivo es lanzar la pelota detrás de la línea que está en el lado contrario del campo; hay que llegar hasta allí”. Podría pensarse, por lo tanto, que lo principal es la fuerza, pero asegura la capitana que no es algo necesario, que existen puestos muy diferentes dentro del equipo en un deporte donde también el ser una buena corredora es una cualidad importante. “Tengas el cuerpo que tengas, siempre encuentras un sitio; las delanteras son más fuertes y las demás son las que tienen que correr”.

Admite que le hizo ilusión su designación como capitana, porque lo fue por “votación”, por lo tanto “es un reflejo de lo que opinan de ti tus compañeras”. Su función no está muy definida y “depende de la personalidad de cada una; Alba y yo somos muy diferentes”. Pero sí hay cuestiones que están claras: “Hay que crear grupo, porque en el rugby tiene que haber un gran sentido del compañerismo; es como si fuera un juego entre amigas y una intenta fomentar este espíritu y llenar otras facetas a las que no llega el entrenador”.

Pero la capitana echa en falta la competitividad necesaria en la Liga por los pocos equipos que la componen, la falta del calor de público por su escasa asistencia y la casi nula presencia en los medios de comunicación, males generales en las prácticas deportivas femeninas salvo en los casos en que se alcanza la élite. “En la Liga vasca somos seis equipos y jugamos un partido cada dos semanas. Los dos primeros equipos competimos en la Liga estatal, en este caso el Gaztedi de Vitoria-Gasteiz y nosotras. Por eso también es normal que no se cree afición y que tengamos poco público que, en general, suele estar formado por familiares, novios y algunas amistades, salvo en el caso en que jugamos las semifinales, donde se acerca más gente del pueblo que se entera porque pegamos carteles para anunciarlo. Sólo cuando ganamos la Copa de la Reina tuvimos una reseña en los medios de cuatro líneas, cuando contamos con jugadoras que están en la Selección Española”.